Ir a nadar es una buena forma de divertirte y conectar con tu hijo. Los bañadores desechables HUGGIES® Little Swimmers® son ideales para bañarse en el mar y la piscina porque no se hinchan en el agua.

Es la forma más higiénica de disfrutar del baño. Parecen un bañador de verdad, ya que llevan dibujos de Disney©.

Varios estudios médicos han puesto de manifiesto los beneficios que supone la iniciación de bebes y niños de corta edad en el mundo de la natación. Este tipo de actividades refuerza y enriquece el vínculo afectivo y cognitivo entre padres e hijos en un entorno lúdico en el que prima la diversión y que permite tomar contacto con otros niños.

¿Es realmente tan importante la natación para los bebés y los niños, no sería suficiente con llevarle al parque infantil?

¿Cuál es la mejor manera de acercar a mi hijo al agua?

¿Qué debo llevar?
¿Tengo que esperar hasta que mi hijo esté vacunado?

¿Qué hago si a mi hijo no le gusta el agua?

¿Y si tengo un hijo un poco mayor que está comenzando a andar, además del más pequeño?

¿Qué hago si necesito ir al baño?

¿Qué tengo que tener en cuenta a la hora de elegir una clase de natación?

ponerse en marcha!

  • Para dar confianza a tu pequeño lo mejor es empezar chapoteando en la bañera de casa. Asegúrate de que la temperatura del agua es menor que la temperatura corporal y de que la habitación esté templada. Acuna a tu hijo en la bañera y échale agua sobre el cuerpo con mucho cuidado.
  • Acostumbraos a estar juntos en el agua. Sentaos en la bañera con las rodillas levantadas y sujeta al pequeño frente a ti, o apóyalo contra tus piernas mientras le hablas con dulzura y le salpicas agua a la barriguita. Puedes cantarle una canción infantil.
  • Tienes que empezar con cuidado, girándole de modo que apoye la cabeza sobre tu pecho. Coloca suavemente las manos bajo su cabeza y deja que flote con las orejas sumergidas. Si se angustia, vuelva a sentarlo erguido e inténtalo de nuevo un poco más tarde. Es una estupenda preparación para la piscina.
  • Los niños tienen un gran sentido del tacto y les encanta la sensación que produce el agua. Reaccionarán a su entorno, por lo que es posible que el pequeño comience a dar patadas, a sonreír y a mover la cabeza. Es un momento perfecto para introducir un juguete en el baño para que pueda jugar con él. Más adelante podrás llevar este juguete a la piscina para que se divierta con él. Muévele adelante y atrás haciendo zig-zag. No escatimes elogios y mimos y pronto se sentirá relajado.
  • No dejes de moverle, para que tenga diferentes sensaciones y ejercite distintos músculos. Para sujetarle, pon sus brazos entre tus dedos pulgar e índice mientras está frente a ti, de esta manera su cabeza se sujetará de forma natural. Échale agua a la barriguita o a la espalda, con cuidado. Relájate y disfruta del momento mientras tu hijo se acostumbra a flotar. ¡Habéis empezado de maravilla!
  • También es un gran ejercicio para ti. La natación es una suave actividad ideal para las mamás que han de realizar ejercicio relajado durante los seis primeros meses después del parto.

a la piscina!

  • Localiza una piscina apta para niños pequeños en la que podáis disfrutar tu hijo y tú. Busca una piscina con la temperatura correcta, la profundidad adecuada, ese tipo de cosas. Y recuerda, nunca es demasiado pronto para empezar.
    "Con frecuencia, a los padres les preocupa asegurarse de que los pequeños han recibido sus vacunas antes de llevarlos a la piscina. No hay una edad límite para llevar o no llevar a los niños a nadar, pero se aconseja que tu hijo tenga por lo menos 6 meses."
  • Haz una visita previa para examinar la piscina. ¿Tienes que llevar su propio cambiador? ¿Monedas o fichas para la taquilla? Organiza los pequeños detalles y de esa forma tendrás menos sorpresas el gran día.
  • Prepara la bolsa la noche anterior. En medio de la montaña de pañales, toallitas húmedas, crema, ropa para el pequeño y toallas... asegúrate de que llevas un pañal-bañador adecuado como Huggies® Little Swimmers®.
  • Un plátano o un yogur serán excelentes tentempiés para llenar los estómagos hambrientos después del baño. Se aconseja que se introduzcan los purés o sólidos en la dieta del pequeño cuando tienen aproximadamente 6/9 meses. Es en este momento cuando necesitará más nutrientes, aparte de la leche materna.
  • Tómate tu tiempo para ir a la piscina. Consejo esencial: no te agobies, ponte el bañador en casa, debajo de la ropa. Cuando lleguéis a la piscina, prepárate primero tú, y luego prepara a tu hijo.
  • Daos una rápida ducha templada los dos juntos antes de entrar a la piscina, abrazándole y mojando su cuerpo suavemente con agua templada.

al agua patos!

  • No dejes de decirle cosas a tu hijo mientras lo introduces en la piscina, para darle mucho ánimo. A algunos niños no les gustan las luces brillantes o los ruidos que no les resultan familiares, así que lo mejor es hablarle sin cesar.
  • Acúnale junto a tu cuerpo, muévete lentamente por la piscina con los hombros bajo el agua y los pies apoyados firmemente en el suelo - juega suavemente con él, subiéndolo y bajándolo.
  • Acú con naturalidad con tu hijo. Habla y sonríe mucho, mantén contacto visual con el y no dejes de alabarlo.
  • Repite lo que habéis hecho en la bañera de casa. Los juegos que le resulten familiares le harán más fácil la experiencia - en todo caso, asegúrate de que está disfrutando. Si tiene frío o no está contento, no fuerces las cosas - una ducha templada y a casa.
  • Aumenta su confianza - dale la vuelta, poniéndolo de frente y de espaldas, y viceversa.
    "Cada vez que inicies una nueva actividad, es muy útil emplear una señal que posteriormente el pequeño pueda reconocerla en el futuro."
    Utiliza palabras para cada actividad - como ‘burbujas’, ‘patadas’ y ‘chapotear’.
  • Divertíos con el juguete preferido para el baño del niño. Sujétalo lejos de su alcance, y tratará de atraparlo. Colócalo sobre su cabeza, y el pequeño mirará hacia arriba. Comprueba su reacción cuando le echas agua suavemente por la parte trasera de la cabeza
  • Anima a tu hijo a que se agarre al bordillo y a que trate de subir gateando. Utiliza un tubo de gomaespuma (los populares "churros" o "patatas fritas") o un flotador para animarle a mantenerse a flote y chapotear. Siéntalo sobre el flotador y paséalo por la piscina. Si os parece divertido, ¡hacedlo!

chapotea a lo grande!

  • No dejes de hacerlo una vez que haya empezado - es una forma estupenda de salir de casa y de hacer ejercicio con tu hijo.
  • Divertíos con juegos o tratando de atrapar un juguete por la piscina - empuja el juguete hacia adelante y anímale; a estirarse para alcanzarlo. Colócate con el niño frente a tí y camina hacia atrás, de modo que el pequeño avance hacia delante - posteriormente, haz burbujas bajo el agua a medida que avance.
  • Súbele y bájale utilizando las mismas palabras, como por ejemplo "bota, bota" refuerza su confianza. Además, si accidentalmente le cubre un poco el agua, unos mimos y un abrazo le tranquilizarán mucho.
  • Los caballitos de mar son divertidos. Siéntale sobre un flotador, agarrándolo mientras le sujetas. A la mayoría les encanta que los suban y bajen recorriendo la piscina - podrías incluso añadir alguna canción infantil. Continúa, no es el momento de parar.
  • Cuando el pequeño se pueda sentar, siéntalo en el borde de la piscina y canta "A la sillita de la reina". Mueve sus brazos al ritmo de la canción y cuando llegues a la parte "y la sillita se rompió" cógelo e introdúcelo en el agua salpicando.
  • Asegúrate de que tu hijo está disfrutando. A medida que se sienta más fuerte y atrevido, sujétalo con menos fuerza y deja que explore y experimente. Tus elogios lo convertirán en un nadador en ciernes y disfrutará del agua.
  • Descubre aquello con lo que ambos disfrutáis y repítelo. ¡Así de sencillo!